¿Condensación en tus ventanas? Te explicamos a qué se debe este fenómeno y cómo acabar con ello


Si has sufrido este invierno condensación en las ventanas, sin duda no querrás que se repita. Si no quieres volver a convertirte en otra víctima de este problema, toma buena nota ahora en nuestro blog para equipar tu hogar de manera eficiente y ahorrar. En este post trataremos sobre la temida condensación: de qué se trata, por qué se produce y cómo podemos evitarla en el hogar.

La humedad por condensación en una vivienda suele manifestarse dando lugar al famoso vaho,  mediante ventanas empañadas e incluso mojadas (se dice que las ventanas “lloran”) presentando “gotitas” que pueden llegar a entrar en casa.

Esto ocurre principalmente a primera hora de las mañanas de invierno, pero no solo en invierno, como veremos.

Otros efectos suelen ser la aparición de moho o la dificultad para mantener la temperatura idónea en el hogar. Además, esta última señal-que sea difícil mantener una temperatura determinada- alerta también de que la ventana no está cumpliendo con su función de aislamiento, lo que hará que la temperatura no sea estable, subiendo así considerablemente el gasto en calefacción (en invierno) y de aire acondicionado (en verano).

En Ventanas Galivent empleamos siempre ventanas que destacan, entre otras prestaciones, por contar con la mejor clasificación en permeabilidad al aire, que hace que desaparezca la causa de condensación inherente a toda ventana. Además, garantizamos siempre que nuestras ventanas posean un buen nivel de aislamiento térmico y por otro lado, podemos instalar ventanas que incluyen sistemas de ventilación controlada o los llamados vidrios bajo emisivos que evitan a la perfección cualquier indicio de posible condensación.

¿En qué consiste exactamente el fenómeno de la condensación?

La condensación ocurre cuando la temperatura de la superficie interior de la ventana es tal que el aire en contacto directo con esta superficie no es capaz de mantener en estado gaseoso el agua que contiene.

Mientras más caliente esté el aire más agua podrá almacenar, pero al enfriarse, el agua pasará de su estado gaseoso al estado líquido, depositándose en las superficies frías que encuentre.

El rocío matinal es un ejemplo de condensación que ocurre en la naturaleza. Durante el día el Sol calienta la atmósfera haciendo que absorba más agua. Agua que se condensará cuando el aire pierda temperatura durante la noche, depositándose en el suelo.

El mismo fenómeno ocurre en una ventana. Si la superficie interior de la misma está lo suficientemente alta, el agua se depositará en la ventana con los problemas y molestias que esto acarrea.

Es un fenómeno que casi siempre ocurre en invierno ya que tenemos que hacer frente a la combinación de las bajas temperaturas y al aumento del nivel de agua (la humedad). Así, al producirse el contacto entre las frías temperaturas del exterior con los elementos de la ventana (vidrio y perfil principalmente), si estos no son los adecuados, tienden a aparecer las condensaciones.

Pero. la condensación no sólo puede ocurrir en invierno, sino también en verano. En los días de bochorno (aire caliente y húmedo) querremos enfriar la vivienda posiblemente mediante un equipo de aire acondicionado que enfriará el aire saturado de humedad que, al perder temperatura, depositará el agua en las superficies frías.

Punto de rocío

El punto de rocío es la clave para entender por qué se producen las humedades por condensación.

Al binomio temperatura-humedad del aire en el que comienza la condensación se le llama punto de rocío. El punto de rocío es la temperatura a la cual el aire comienza a condensar, es decir, inicia un cambio de estado, pasando de ser un gas para transformarse en un líquido. En el momento en que el aire entra en contacto con cualquier superficie cuya temperatura está por debajo de la temperatura de rocío, se produce la condensación.

Este concepto es una de las dudas más recurrentes y difíciles de resolver entre quienes padecen un problema de humedad por condensación.

El punto de rocío es una propiedad del aire perfectamente medible, con un sensor? Si medimos en un lugar concreto, el punto de rocío y nos da que está fijado, p.ej.,  en 13,7 ºC… esto significará que el aire que envuelve esta estancia condensará en el momento en que entre en contacto con cualquier superficie cuya temperatura esté por debajo de 13,7 ºC.

¿Pero qué pasa? Que en este supuesto, tenemos un montón de gotitas de agua en el marco blanco de la ventana…porque la carpintería de aluminio? está siendo foco de condensación. Esto sucede porque la temperatura de esta superficie es menor al punto de rocío. Por medio de un termómetro láser podríamos comprobar qué ocurre, y ver que la temperatura del aluminio es de 12,7 ºC, valor inferior a 13,7 ºC, el punto de rocío en ese momento. Esta es la clave que explica por qué se está generando humedad por condensación: hay una superficie cuya temperatura es inferior al punto de rocío.

No debemos confundir el punto de rocío con otros conceptos como la temperatura del aire o la humedad relativa, que también son medibles. En realidad, estos dos factores condicionarán el valor del punto de rocío, que en el fondo es un valor de temperatura que varía dependiendo de las propiedades del aire. Por definición, la humedad por condensación se producirá sobre una superficie con menor temperatura que el punto de rocío.

Uno de los elementos que influye en que tengamos mayor o menor grado de condensación es la calidad de los componentes de la ventana, entre los que destaca el vidrio, el perfil y también la persiana.

  • Si el vidrio es de doble acristalamiento y bajo emisivo la condensación será mucho menor que si tienes un vidrio simple. Y ¡atención! porque si es de doble acristalamiento se pueden diferenciar varios tipos de condensación en función del vidrio: en el interior de la cámara, en el vidrio interior y en el exterior.
  • Y lo mismo ocurre con el perfil: el material, las hojas de la ventana con sus cámaras de aislamiento, el nivel de impermeabilidad al agua y la ventilación interna del cerramiento son decisivos.

En ocasiones la ventana es precisamente el foco del problema, pues a veces puede darse que hayamos invertido en unas ventanas de calidad, pero que la persiana no está a su altura. Por eso, las persianas pueden ser nuestro aliado para evitar condensaciones o nuestro peor enemigo.

¡Consúltanos tu caso de condensación en Ventanas Galivent y te asesoraremos y brindaremos una solución eficaz y sostenible para tu hogar!

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